Crédito: Archivo El Litoral

Santo Tomé. Su enorme crecimiento y los niveles de inversión privada de los desarrolladores inmobiliarios tornan imprescindible una planificación que garantice los servicios.

Por José «Pepe» Roura

El avance de ocupaciones urbanas en Santo Tomé hacia el sur y el norte nos genera la impostergable necesidad de pensar la ciudad para los próximos años desde la integralidad y la cohesión urbana y social.

Algunos meses atrás decíamos que las Urbanizaciones Privadas son partícipes de una genuina pertenencia al territorio, que han apostado a la localidad y que poseen un potencial enorme de crecimiento que resulta muy ventajoso para la generación de empleo y para el crecimiento de la ciudad. Por supuesto que ello requiere de una visión que transcienda políticas cortoplacistas y sin planificación, que ofrezca nuevas inversiones y oportunidades para nuestros jóvenes; una visión inclusiva, sustentable y amigable con el medio ambiente.

Estamos convencidos que la agenda del Gobierno local debe contemplar prestaciones indispensables para los accesos a dichos barrios, como el bacheo o el afirmado de calidad de los caminos, el alumbrado público, el mantenimiento de malezas o la instalación de cámaras de seguridad. No es posible pensar la Santo Tomé del futuro si no integramos el territorio con obras y servicios esenciales. No es una cuestión de dinero ni de presupuesto, es una decisión política la de acompañar a esos miles de vecinos y vecinas que ya optaron por vivir allí y que solicitan hasta el cansancio ser escuchados por el municipio. Todos somos parte, todos tiramos del mismo carro, todos somos Santo Tomé.

Creemos en el diálogo constructivo y en el trabajo conjunto con los vecinos, porque son ellos los que conviven a diario con la ausencia de agua de red, con internet de muy baja calidad, con caminos muy deteriorados, con la falta de transporte público que conecte a la ciudad, y con niveles de inseguridad insospechados que se han vuelto moneda corriente. Aún así, muchos siguen apostando y no bajan los brazos ni escatiman esfuerzos para encontrarle una solución de fondo a los problemas que los atañen.

Bajo estas premisas, sumado al enorme crecimiento que posee la zona, viendo los niveles de inversión privada que los desarrolladores inmobiliarios vuelcan en dicho lugar, se torna imprescindible una planificación que garantice los servicios. Esta potencialidad que experimenta el Distrito de Urbanizaciones Especiales nos otorga la oportunidad de poder lograr esa integración que tanto anhelamos. Las compensaciones económicas por Convenios urbanísticos deben conducirse desde una mirada institucional que cristalice lo que por unanimidad se plantea: que haya una ciudad integrada, cohesiva, sinérgica e inclusiva.

Esos recursos que provienen de la inversión privada por el plusvalor que se genera debido la transformación de tierras rurales y suburbanas en urbanas, y que ascienden a los noventa millones de pesos ($ 90.000.000) para el año 2021 -de acuerdo al último presupuesto municipal de recursos y gastos aprobado-, imponen una agenda de políticas públicas que selle definitivamente las disparidades regionales, que deje atrás la desconexión urbana, que potencie la colaboración mutua entre lo público y lo privado, y que brinde servicios municipales de calidad. Ese es el camino que vamos a transitar junto a los vecinos y el que anhelamos todos los que deseamos una Santo Tome productiva y con oportunidades.

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