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La gente quiere reunirse, abrazarse y detener el tiempo para celebrar, pero la pandemia aún no desaparece y los argentinos lo saben. Las casas en countries son una de las opciones más buscadas.

“¿Dónde pasamos las fiestas?” y “¡Somos muchos! ¿Cómo hacemos?” son algunas de las preguntas que comienzan a repetirse por estos tiempos en redes sociales e infinidad de grupos de familias y de amigos por WhatsApp.

Se trata de un momento muy especial: en 2020, incontables personas festejaron juntas Navidad y Año Nuevo por zoom de modo presencial, pero en grupos muy reducidos. Ahora, con la vacunación masiva contra COVID-19 y la creciente desaceleración de la pandemia en Argentina, se abre un nuevo panorama y las ganas de reunirse brotan por los poros de los argentinos y de todos los que habitan el país, sin distinciones de ningún tipo.

La gente quiere reunirse, abrazarse, armar grandes mesas, repletas de discusiones y risas entremezcladas, con costumbres familiares que nunca se olvidan y con una especie de libertad recuperada.

La desaceleración de la pandemia permite un aire completamente diferente en estas fiestas pero, aún así, el COVID-19 sigue latente y nadie lo ignora: la gente quiere seguir viviendo inmersa en esta “nueva normalidad” y por ello se sigue cuidando y muchos eligen disfrutar en grandes countries, en grupos, aunque eso implique tener que alquilar por más tiempo.

Quienes buscan hermosas casas en barrios cerrados para pasar las fiestas en general se topan con un problema: no se alquilan por pocos días. Así, quienes anhelan y pueden darse el lujo, para pasar las fiestas en un country y disfrutar de sus comodidades deben alquilar como mínimo una quincena entera, y a veces incluso un mes o mes y medio, dependiendo del propietario o inmobiliaria en cuestión.

Es que nada parece demasiado para festejar. En diciembre de 2020, nos encontrábamos casi sin vuelos comerciales, sin turismo, con toques de queda en muchos países, con millones de personas sin trabajo, y otros tantos llorando por despedidas sin abrazos, sin comidas compartidas ni choque de copas.

La pandemia llegó y golpeó. Y, aunque la vacuna mitigue la incidencia del virus, quedó inoculada en nosotros la incertidumbre. Incontables personas comprendieron que no hay nada seguro y la importancia de disfrutar el momento presente.

Así, las grandes casas en los countries se presentan como una opción maravillosa para tantos: por un momento y en burbujas, se proponen festejar a lo grande y disfrutar de la vida a la par y como cada cual pueda. Y ante la imposibilidad de alquilar por pocos días, los festejos se alargan y duran mucho más.

“Hay muchos pedidos por pocos días por las fiestas. Pero los propietarios prefieren alquilar por más tiempo a la misma persona. Entonces terminan alquilando el mes de diciembre completo o la segunda quincena de diciembre sumado al mes de enero, en ocasiones. Lo que más buscan son casas con pileta, parrilla y galería, eso es lo esencial”, relató a Infobae Miguel García Fernández, de Cano Propiedades Pilar.

De todos modos, aseguró, hay poca oferta en comparación a la demanda que existe: “Se están vendiendo muchas casas, y son pocas las que hay para alquilar, estamos viviendo una tercera ola de gente que decide mudarse al verde. Ya recibí unos 200 pedidos para este verano y no hay modo de responder a tanta demanda”.

Otra diferencia en relación a años previos son los precios. “La gente está selectiva con los precios. El año pasado teníamos restricciones para salir del país y hasta para ir a la Costa, por lo cual hubo mucha demanda y los precios fueron muy importantes respecto a otras temporadas”, explicó Arturo Hoefner a Infobae, director de Blanco Propiedades. “Ahora los precios tienden a la baja”, especificó.

Al igual que García Fernández, Hoefner detalló que en general los propietarios no quieren alquilar por poco tiempo y que, como mínimo las casas se ofrecen por quincena, aunque quienes alquilan suelen tomar el mes entero de enero también cuando quieren la segunda quincena de diciembre. Los dueños no suelen aceptar alquilar por menos, prefieren la menor rotación posible para minimizar desgastes potenciales a sus propiedades.

Según Hoefner, “existen desde casas muy simples hasta otras que valen millones de dólares, por lo cual no es posible precisar una banda de precios. “En enero arrancan en 3.000 dólares por mes, la segunda quincena de diciembre parte en 2.500 dólares, aunque puede haber una atención si suman enero. Pero no hay límites, el alquiler de una casa puede llegar a valer 10 mil dólares, todo depende del nivel. Pero también hay departamentos o casitas sin pileta o condominios con pileta común que cuestan muchísimo menos, por ejemplo 1.000 o 1.500 dólares”.

En relación a la baja de precios, el año pasado muchos de los que suelen viajar y alquilar sus casas en temporada tuvieron que quedarse por la pandemia. Y los que las tenían disponibles, explicó el director de Blanco Propiedades, la prestaron a familiares y amigos: hubo muchísima demanda y poca oferta, y eso hizo que subieran muchísimo los precios.

“En su búsqueda, la gente da prioridad a que las casas tengan pileta y verde, además de que los barrios cuentes con actividades deportivas. Este año estamos volviendo a normalidad pre pandemia, aunque entre comillas, y los valores se están acomodando”, finalizó Hoefner.

A pesar de que la mayoría de los propietarios decidan ofrecer su vivienda en alquiler por un mínimo de 15 días, hay algunos que, aunque no tan fáciles de hallar, sí aceptan ofrecerlas solo para las fiestas y por supuesto el precio es mucho más elevado en proporción.

“Hay gente que alquila las dos fiestas nada más porque después se va afuera, del 23 hasta el 1 de enero. En realidad el que invierte en temporario para fiesta es una persona que tiene billetera, y lo va a pagar a un precio que a lo mejor no tiene tanta que ver con el mercado sino con lo que esté dispuesto a pagar por la gente que va a querer congregar en ese momento“, aseguró a Pablo Sayous a Infobae, Asesor Inmobiliario en REMAX Data House.

“Después de la pandemia, la gente valora mucho el tema de los grandes espacios obviamente. Pero más allá de eso, la gente que siempre alquiló para fiestas más que todo buscan un lugar cómodo para compartir en familia y estar más tiempo que solo el de la fiesta misma, que podría implicar solo ir a una casa y volver”, continuó.

En comparación a 2020, Sayous aseguró que “la demanda no tiene la urgencia que tenía el año pasado cuando todos sabíamos que nadie iba a poder salir a otros lados”. La oferta en cambio se mantuvo: “Aunque no puedo hablar con precisión de porcentajes, no creo que se haya llegado aún al 50% de la reservación que había en este momento en 2020″, añadió.

Y concluyó: “Como no hay tanta incertidumbre, es muy posible que la gente decida alquilar más sobre la marcha y no con tanta anticipación. Si no hubiere demanda sostenida, eso puede hacer de golpe que los precios cerrados al final bajen un poco y quienes alquilen más adelante, alquilen mejor”.